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Informe del Comité Federal del PCE (18/01/2014)

Partido Comunista de España / 28 ene 14

Aprobado con 111 votos a favor y 4 abstenciones

2014-01-18 11.19.12El momento actual de la lucha de clases obliga a una seria reflexión que nos permita dar una respuesta adecuada, tal y como hicimos en su momento cuando en relación con el inicio de una crisis que unos decían que era coyuntural, otros de modelo de crecimiento y otros simplemente la negaban, nosotros planteamos que era una crisis sistémica del capitalismo y que, por tanto, la contradicción fundamental era la del capital con el trabajo. Contradicción que nos llevó a desarrollar una alternativa anticapitalista y de confrontación con el gobierno del PSOE en cuanto que representante de la troika en España, por ello, la propuesta de Huelga General marcó nuestro perfil y la Alternativa Social y Anticapitalista (ASA) concretó la propuesta.

También supimos analizar la fuerza que el 15M introdujo en la agenda política con elementos de radicalidad democrática que ponen en valor las contradicciones entre las políticas neoliberales de recortes como salida de la crisis y la democracia, por eso ampliamos nuestra propuesta con elementos de defensa de una democracia avanzada y así pasamos de la A.S.A. a la Alternativa Social Anticapitalista y Democrática. Haciendo un elemento central de nuestro análisis la inminencia del rescate de España por la Troika y por tanto del desembarco de “los hombres de negro”, planteamos que este rescate clásico agudizaría las contradicciones sociales, económicas e institucionales permitiendo un mejor escenario para hacer visibles nuestras políticas, ya que una de las condiciones que planteaba la Troika era que cualquier rescate debía estar basado en un Pacto de Estado bipartidista.

Tras la elecciones de Noviembre del 2011 la corrupción del PP pone al Gobierno contra las cuerdas y la degeneración de la Familia Real hace tambalearse a la propia Monarquía. (El capital se llega a plantear que Juan Carlos I puede ser un estorbo para el mantenimiento del sistema bipartidista monárquico).

Es con esta estrategia política y social con la que alcanzamos el máximo de iniciativa política y realizamos nuestros mensajes más contundentes tanto desde el PCE, como desde IU, sindicatos y movimientos sociales, confrontando directamente con el bipartidismo monárquico, de manera que las huelgas generales y movilizaciones como las del 25-S o las mareas, marcaron la agenda política durante meses.

Al mismo tiempo consolidamos un discurso basado en:

– No al Pacto de Estado.
– Llamamiento a la Rebelión Democrática.
– No a Ley Punto Final sobre corrupción.
– Confrontación radical con el Euro y las políticas de la U.E., rechazando el secuestro de la soberanía nacional por la Troika.
– Denuncia de la guerra como instrumento de dominio imperialista para apoderarse de las riquezas naturales del Planeta, las Guerras de Irak, Afganistán, Líbano, Siria, etc. son un claro ejemplo de ello.

Desde esta perspectiva tenemos que señalar en este momento que el bipartidismo monárquico, como es lógico ha reaccionado y se defiende con toda la contundencia de sus instrumentos materiales y humanos, provocándose una nueva realidad sobre la que tenemos que actuar en este momento:

– No se produce el rescate en el sentido clásico del término, tal y cómo había ocurrido en Grecia o Portugal, sino que se produce un rescate camuflado en una operación de salvamento de la banca. De esta manera la reforma y los recortes no aparecen como imposición de la troika sino como respuesta a la crisis.

– No se consolida un Pacto de Estado formal, aunque se producen acuerdos puntuales en torno al monarca y la Unión Europea pero el bipartidismo se reparte formalmente un papel de Gobierno y Oposición (PP-PSOE) que intenta no dejarnos ese espacio a nosotros.

– El Ataque a la política en general sustituye a las críticas al bipartidismo, para tratar de conseguir que los “indignados” no busquen salidas en el ámbito político, sino que como máximo lleguen a un rechazo total que los lleve a la abstención.

– Una nueva dimensión de las luchas sociales derivadas del15-M., que aunque siguen teniendo gran respaldo social han disminuido su impacto en la calle

– Se ha reforzado el control mediático de la información con campañas de imagen y ocultación de la alternativa

– La crisis sigue, sus efectos son claros y contundentes, pero se trata de hacerla menos visible y el sistema se vuelca por una parte en ganar la confianza del 60% de la población que no vive directamente la crisis y buscar la resignación del otro 40% que la sufre directamente de tal manera que se vea como positiva cualquier oferta laboral o social que le suponga un mínimo alivio a la situación dramática que se vive (es la filosofía de que es mejor un trabajo basura que el paro indefinido). Con este objetivo se trata de amortiguar la contradicción capital-trabajo, por agotamiento de la mayoría social trabajadora.

– Al mismo tiempo se ponen en marcha medidas antisociales y represoras para frenar la contestación que evidentemente una política regresiva provoca en los afectados. Para quienes no asuman la derrota y planteen la rebelión están las medidas represoras.

– Aparece con más fuerza que nunca el debate sobre la identidad nacional en detrimento de la confrontación en torno a la realidad social y económica, debate que no podemos ignorar porque es real y debemos situar en su justa dimensión ligado a la alternativa democrática para que lo que debe ser una contradicción importante pero complementaria, sea considera por algunos como la contradicción fundamental y casi única que marca la vida política.

Por otra parte, tenemos que tener en cuenta que en la crisis actual uno de los factores fundamentales y de las manifestaciones del conflicto capital/trabajo es la crisis de cuidados que, fundamentalmente en occidente, afecta a todas las esferas de la vida de las personas. La crisis de cuidados se da en las sociedades capitalistas a raíz de la incorporación de la mujer al mercado regular de trabajo. Por la división sexual del trabajo, el sistema capitalista oculta e invisibiliza todas las tareas y trabajos de cuidados, relegando a la mujer al desarrollo de esas tareas.

De esta división antinatural encontramos las respuestas a los tres fenómenos que más afectan la vida de las mujeres y que sin duda se han visto agravados por este momento de emergencia social:

1.- Las mujeres son consideradas anomalía en el mercado regular de trabajo. En consecuencia acceden a puestos de trabajo más precarios, con menos derechos y de más fácil destrucción. Además de una brecha salarial del 24%.

2.- Las mujeres deben hacer frente a dobles jornadas, compaginando su empleo en el mercado regular de trabajo y manteniendo su trabajo en el ámbito del hogar. Este último (siempre hablando de España) equivale a 8 millones de puesto de trabajo a tiempo completo. Estas cifras nos demuestran que de lo que estamos hablando no es de un elemento coyuntural sino estructural del sistema capitalista.

3.- La incorporación masiva de las mujeres al mercado regular de trabajo se ha dado a través de las cadenas globales de cuidados. Mujeres que pueden permitírselo subcontratan todo ese trabajo a otras mujeres. Puestos de trabajo de baja remuneración y, en la mayoría de los casos, irregulares, las empleadas de manera mayoritaria son mujeres migrantes.

Con todo esto, nos reafirmamos  en que el sistema capitalista se fundamenta sobre el ocultamiento de todo ese trabajo que es asumido por las mujeres y que supone un elemento estructural de este modelo económico. Hablar, por tanto, del conflicto capital/trabajo, no significa hablar únicamente de sus manifestaciones en lo que se ha venido conociendo como espacio productivo, sino que significa entender que todas las relaciones en todas las esferas del individuo están condicionadas por ese fenómeno, convirtiendo nuestras vidas en vidas insostenibles e invivibles.

Ante el control de la maternidad y el cuerpo de las mujeres. Las reivindicaciones y la lucha por los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres ha sido un elemento central a lo largo de la historia. El hecho de que sea en un contexto de crisis en el que se plantea la contrarreforma del derecho al aborto tiene que ver con que controlar el cuerpo de las mujeres significa controlar la producción misma de mano de obra, por lo que los cuerpos de las mujeres se tornan, desde esta perspectiva en un elemento económico central.

En función de este análisis que no trata de ser exclusivo, no podemos tratar en estos momentos de dar respuesta a una realidad que no es ni la de 2010 ni la de 2011-2012, cuando parecía inevitable un rescate clásico y los movimientos sociales y sindicales marcaban la agenda política.

En estos momentos, cuando la derecha se ha lanzado a un verdadero proceso constituyente o más bien deconstituyente y trata de hacerlo evitando la participación del pueblo, debemos partir de la realidad que está marcada por la contradicción entre Restauración Borbónica o Ruptura Democrática, o lo que es lo mismo, quién tendrá la hegemonía, el bipartidismo monárquico o la alternativa social anticapitalista y democrática, y hacerlo desde la constatación de que:

– Nuestras propuestas frente a la crisis, incluida la necesidad de la dimisión de Rajoy y elecciones anticipadas son de mayoría social según todas las encuestas, por lo tanto el discurso anticapitalista y de radicalidad democrática es acertado y no debe ser cambiado.

– La debilidad de la monarquía sigue siendo un problema para el bipartidismo ya que el propio monarca se resiste a su sustitución provocando situaciones que dañan, no sólo la imagen del Jefe del Estado, sino de quienes la mantienen.

– Nuestra debilidad organizativa dificulta la respuesta a la ofensiva mediática e ideológica del capital para sostener el bipartidismo monárquico en una nueva transición.

– Las medidas aprobadas por el PP sitúan un nuevo marco de relaciones sociales y laborales en el que tenemos que actuar mientras no seamos capaces de cambiarlo, partiendo de la base de que no lo aceptamos.

– Es necesario plantear instrumentos de autodefensa de la clase trabajadora, empobrecida y precarizada al máximo, para evitar que su marginación social le lleve también a la exclusión política. Esto significa que junto a las alternativas institucionales debemos crear e impulsar redes de solidaridad que permitan a la clase afrontar las consecuencias más duras de la crisis, como los desahucios, la pobreza y la exclusión social.

– La división de la clase entre quienes tienen trabajo y condiciones de vida aceptables y quienes no tienen nada o casi nada, se consolida y provoca enfrentamientos internos entre trabajadores que rompe la necesaria unidad en la respuesta.

Ante esta realidad se hace necesario adecuar tanto nuestra táctica como las propuestas alternativas que presentamos en lo concreto, para incidir en las nuevas situaciones que se presentan sin que signifique rebajar nuestros objetivos ni cambiar nuestra estrategia que está reflejada en la declaración del XIX Congreso y que vamos a editar y difundir de inmediato.

Se trata en este momento de superar la clásica pregunta de ¿Qué hacer? y pasar al ¿Cómo hacerlo?, cómo organizar la Rebelión democrática y social desde el nuevo estadio de la lucha de clases, con el objetivo de seguir siendo referente de la rebeldía y conseguir que la mayoría social que respalda nuestro discurso se transforme en alternativa organizada. Tengamos en cuenta que si no somos capaces de conjugar el discurso alternativo y la capacidad de organización, la referencia de la rebeldía puede ser un PSOE centrado en propuestas de derechos civiles que oculte la realidad de una economía sometida a la Troika.

Para ello, es fundamental tener un Plan de Intervención Social e Institucional, que complemente y actualice la ASAD, con capacidad de propuesta y de organizar la respuesta, que dé esperanza en el futuro a la gente que hoy sufre las agresiones del capital con las políticas de Rajoy para que se implique en un ciclo político-electoral que terminaría con las elecciones generales, ciclo, que si no es también de luchas y respuestas sociales no tendrá la capacidad de generar la hegemonía necesaria para evitar el viejo problema de que consigan cambiar algunas cosas para que nada cambie en el fondo. Esto nos exige tener una agenda social clara que implique al Partido tanto en las movilizaciones anunciadas por los sindicatos, como en las marchas por la dignidad, para que tengan un sentido unitario y sean referente global de las movilizaciones sectoriales.

Tenemos también desde el PCE la responsabilidad de afrontar las próximas elecciones al Parlamento Europeo con la perspectiva de que son el inicio de un ciclo electoral que culminará el ciclo político que se inicio con la victoria del PP en 2011, y hacerlo en positivo. En este sentido nos esforzaremos por construir la cohesión del Partido para conseguir el acuerdo en una candidatura que, desde la más amplia participación, refleje tanto el discurso que hemos venido defendiendo en la Unión Europea desde hace tiempo como nuestra capacidad de alianzas, sin perder de vista el necesario impulso a la convergencia social y política por parte de nuestro partido.

Este acuerdo en la candidatura nos permitiría centrarnos en lo realmente importante, resaltar un discurso que situé al Gobierno y al Bipartidismo como representantes de la política de la UE en España. En Mayo 2014 tenemos que examinar a Rajoy y al bipartidismo (PP; PSOE y nacionalista de derechas) desde propuestas concretas bien visibles (deuda, art. 135, políticas sociales).

Desde el PCE consideramos urgente que toda la izquierda europea que se ve reflejada en el GUE lanza una plataforma política para estas elecciones en el mismo sentido que la realizó en las anteriores. Una plataforma que evidencie que frente al avance de la extrema derecha y el pacto de la socialdemocracia alemana con Merkel, sólo la Izquierda transformadora puede defender una salida social de la crisis. Necesitamos por tanto el mayor esfuerzo para tejer alianzas políticas y sociales en torno a una Declaración, un decálogo de propuesta y su reflejo en la candidatura (Unidad de discurso y alianzas políticas), consideramos necesario centrar nuestro llamamiento en la denuncia de que en el marco de la llamada economía del Euro, no es posible una salida social de la crisis, por lo que nuestro programa deberá ser de confrontación con el Euro y de la denuncia de una deuda odiosa que es la losa que impide cualquier salida de la crisis, y de forma especial impide la devolución de la deuda social, la que en estos momentos el estado tiene con la mayoría social trabajadora, a la que se le han quitado en estos años, desde derechos sociales a capacidad económica.

Constatamos que en estos momentos están planteadas diversas iniciativas sindicales y sociales de respuesta a la crisis, desde nuestro apoyo a todas ellas, planteamos la posibilidad de retomar la propuesta de Jornada de Protesta Cívica, de manera que se pueda reflejar en un día de acciones de protesta, toda la rebeldía que hoy existe frente a los intentos de imponer una salida de la crisis antisocial, autoritaria y reaccionaria. Avanzar hacia esta propuesta requiere que el PCE retome su tarea de configuración de un Bloque Social Alternativo como aglutinante de la lucha frente al intento del capital de imponer su dictadura.

Estos son los retos y las propuestas que tenemos que desarrollar y concretar en los próximos meses, no sólo en IU sino también en el movimiento sindical, teniendo claro que el PCE nunca será una corriente sindical sino una parte del Movimiento Obrero que comparte luchas y objetivos con los sindicatos de clase y con los movimientos sociales, desde el respeto total a su independencia. En este sentido valoramos muy positivamente la utilidad de las luchas en defensa de los derechos de los trabajadores y trabajadoras de la limpieza de Madrid o de Panrico o la de los vecinos y vecinas del barrio de Gamonal en Burgos, en tanto considerando el elemento fundamental de ganar batallas en la medida que se conviertan en movilizaciones de la mayoría

En este momento por tanto es imprescindible que tengamos, como se propone, un Plan de Intervención Social e Institucional que debe empezar a desarrollarse desde este momento, con la inclusión de acciones ágiles y directas contra cada una de las agresiones que el PP está realizando en el ámbito social, de recorte de derechos laborales, libertades públicas, no es casualidad que junto a los mayores recortes el PP presente una Ley de Seguridad Ciudadana claramente represiva y una Ley que acaba con el municipalismo, frente a esta realidad, nuestra respuesta debe ser organizarnos en y para el conflicto, el objetivo es que debemos ser parte del conflicto para extenderlo en función de los intereses de la mayoría.

Nuestro Plan debe actuar en lo concreto, haciendo visible al Partido y plantear por ejemplo propuestas sobre el desarrollo de una banca pública y la nacionalización de los sectores estratégicos de la economía, como el Energético, de manera que en un Comité Ejecutivo a celebrar en Marzo, realicemos una primera valoración.

Madrid, 18 de enero de 2014

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