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Intervención del Partido Comunista de España en el 14º Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros

La intervención en nombre del PCE fue realizada por el camarada Juan de Dios Villanueva, miembro de la Secretaría de Política Internacional del PCE

Beirut, 23, 24 y 25 de noviembre de 2012

Queridos y queridas camaradas:

En primer lugar, desde el Partido Comunista de España queremos saludar el excelente trabajo desarrollado por el Partido Comunista Libanés a la hora de hacer posible el desarrollo exitoso de este 14º Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros.

En estos días, miles de ciudadanos y ciudadanos españoles están saliendo a las calles para expresar su protesta por la masacre sionista contra el pueblo palestino; los brutales ataques desencadenados contra Gaza no son más que la continuación del pisoteo de los derechos soberanos de Palestina realizado por Israel desde hace ya seis décadas.

Por lo tanto, queremos aprovechar el marco de este Encuentro para manifestar una vez más nuestra solidaridad y apoyo a la causa de los pueblos de los países árabes, frente a los regímenes reaccionarios al servicio del imperialismo, y en la defensa de la soberanía nacional frente a las intrigas, amenazas y acciones, presentes y futuras, de las potencias imperialistas y de sus satélites en la región.

En el Encuentro de Atenas caracterizábamos en líneas generales la situación económica, social y política de nuestro país, y un año después podemos afirmar que la ofensiva del gran capital contra los intereses de la clase trabajadora y de las capas populares se ha intensificado. Nos dirigimos hacia la implantación del ajuste estructural, que se terminará aplicando en varias direcciones de manera simultánea:

– Eliminación definitiva del papel del Estado en la economía, alcanzando el objetivo liberal del “Estado mínimo”.

– Destrucción completa del conjunto de derechos laborales todavía existentes en España.

– Liquidación de los derechos sociales, en especial en lo relativo a la educación y la sanidad.

El nivel de desempleo en España alcanza a seis millones de personas, más de un cuarto de nuestra población activa, rondando en algunas regiones el 40%. El paro no es ya un síntoma de la crisis, sino el arma fundamental del capital, junto con el ajuste estructural en marcha, para provocar una bajada general, fulminante, brutal y permanente del nivel de salarios de los trabajadores españoles, que en términos reales, algunos analistas han estimado en el orden del 30%; he aquí el objetivo fundamental de la oligarquía financiera tanto española como del resto de Europa.

Esta política no es sólo del actual gobierno derechista del PP, ni exclusiva del anterior gobierno del PSOE: no es ni más ni menos que política de Estado, implementada a partir de la lógica de construcción de la propia Unión Europea, en un proceso que se aceleró y reveló su verdadero rostro con el Tratado de Maastricht en 1992, fraguando el “Consenso de Bruselas” de conservadores, liberales y socialdemócratas actualmente en vigor.

La ofensiva política y social del gran capital en España sólo puede tener éxito mediante la destrucción de los derechos democráticos en nuestro país, y es esto lo que está ocurriendo en estos días: asistimos al inicio del proceso de laminación de la participación real de los partidos políticos de los trabajadores, de reducción a la mínima expresión del papel de los sindicatos, a la criminalización de la contestación social, estableciendo un auténtico Estado Penal.

Sin embargo, las masas populares no se han detenido ni amedrentado en este tiempo:

– Se han realizado dos huelgas generales en este año, acompañadas de manifestaciones en las que han participado millones de personas: la huelga del pasado día 14 de noviembre se realizó simultáneamente en varios países del sur de Europa.

– El proceso de movilizaciones no se ha limitado al ámbito laboral, sino que se ha extendido al conjunto de la sociedad, convergiendo diversos colectivos como son los estudiantes, padres y madres de alumnos, profesionales de los servicios públicos, consumidores, entre otros. Queremos destacar la amplitud alcanzada por el movimiento por el derecho a la vivienda y contra los desahucios, que ha conseguido aglutinar una opinión generalizada contraria a la especulación de la banca y a favor de considerar a la vivienda como derecho básico. Tal y como ha expresado el Presidente ecuatoriano Rafael Correa en su reciente visita a España, “ni más casas sin gente ni más gente sin casas”.

– En el plano político, la resistencia contra las políticas neoliberales, del gran capital y de los partidos que aplican en España la hoja de ruta de la “Troika” ha dado como resultado nuevos avances electorales de gran importancia cuantitativa y cualitativa de nuestro partido, en el marco de su proyecto político Izquierda Unida, no sólo en las elecciones generales de 2011 sino en las elecciones autonómicas de marzo de 2012 en Andalucía y de octubre del mismo año en Galicia. Y esperamos que en las elecciones autonómicas de mañana en Cataluña, la coalición en la que participamos tenga un importante aumento de apoyo electoral.

El PCE define su alternativa económica, social y política en función a la Resolución Política acordada en la Conferencia Política del PCE de Junio de 2012, de acuerdo a siete medidas que sirvan de punto de partida, sintetizables en la forma que sigue:

1. Auditoría y rechazo de la deuda pública ilegítima.

2. Reforma de la Constitución para priorizar el gasto social, derogar las reformas laboral y de las pensiones.

3. Reforma fiscal progresiva y lucha contra el fraude.

4. Empleo público para desempleados sin subsidio.

5. Garantía del derecho a la vivienda.

6. Creación de un sistema de banca pública.

7. Control ciudadano y popular sobre el gasto y la gestión pública.

Los pueblos europeos están actualmente experimentando el “Consenso de Bruselas”, de la misma forma que los pueblos de América Latina sufrieron en su momento las políticas del “Consenso de Washington”. Sin embargo, América Latina también es ejemplo, esta vez en las esperanzas de los pueblos.

Saludamos el proceso que se está viviendo en América Latina de construcción de alternativas al neoliberalismo, de afirmación popular y de reivindicación de la soberanía.

Apoyamos de forma específica el proceso de nacionalización de la multinacional petrolera Repsol – YPF en Argentina, impulsado por el gobierno de aquel país, como expresión del ejercicio de la soberanía popular argentina frente a la depredación capitalista.

Continúan teniendo, para nosotros, plena vigencia los compromisos expresados hace un año por el PCE en el 13 Encuentro Internacional y que a modo de resumen eran:

– El PCE, en su apuesta por la paz, intensifica su movilización contra la OTAN, las bases militares norteamericanas, el nuevo escudo antimisiles, y las injerencias y agresiones imperialistas que hemos vivido este año, y que se están preparando contra otros pueblos.

– El PCE considera el apoyo a la Revolución Cubana como el elemento central de su política de solidaridad internacional.

– El PCE seguirá apoyando la lucha del pueblo saharaui y de su legítimo representante, el Frente POLISARIO, por el reconocimiento pleno y universal de la República Árabe Saharaui Democrática.

– El PCE continuará exigiendo y luchando por el derecho del pueblo palestino a su propio Estado.

Por último, consideramos de máxima importancia enlazar la lucha de clases con la lucha contra el patriarcado: no es posible considerar la liberación de la clase trabajadora de la explotación capitalista sin que al mismo tiempo caigan las cadenas que oprimen a las mujeres como género. La lucha por la igualdad real de la mujer abarca no sólo el ámbito de lo público, sino también de la vida privada: se trata, por tanto, de un cambio radical de valores que no olvide a más de la mitad de la población del planeta. Como ya dijimos en el Encuentro del año pasado, o la revolución tiene también rostro de mujer, o no será.

Frente a los que hace tan sólo dos décadas nos daban por liquidados, la realidad ha demostrado que seguimos siendo necesarios, y por ello, resistimos, existimos y avanzamos. Hoy, como en 1917, el comunismo sigue siendo la esperanza y la juventud del mundo.

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