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La nueva PAC, una oportunidad perdida para mejorar

Luis Segura. Secretario provincial del PCA – Jaén

La nueva Consejera de Agricultura del Gobierno Andaluz, Elena Vívoras, recalca mucho en los últimos meses que Andalucía no debe perder ni un solo euro en el reparto de las ayudas a los agricultores con la reforma de la PAC. Llama la atención que, ante una decisión que afecta a unos 260.000 perceptores en Andalucía, de ellos más de 100.000 en la provincia de Jaén, la aspiración sea solamente quedarnos como estamos. Teniendo en cuenta que esta reforma es para el período 2014-2020, ¿no es razonable pretender mejorar lo que tenemos? A mi juicio, desde luego que sí. Pero, además, los reglamentos que la semana pasada ha aprobado el Parlamento Europeo contienen muchos aspectos que es preciso conocer, así como ignoran otros muchos que su inclusión podían haber garantizado un paso positivo. A continuación exponemos unos y otros aspectos que el Grupo de la Izquierda Unitaria –en el que está incluida IU- ha tratado de introducir o, en su caso corregir. Una vez más, los artífices del núcleo duro de la construcción de esta UE –socialdemócratas y conservadores- lo han impedido; igual que impidieron en 1998, con la reforma de la OCM, la prohibición de las mezclas, el mantenimiento del mecanismo público de intervención para garantizar precios, modulación auténtica de las ayudas…

El Presupuesto de la PAC en el período aludido disminuirá, según han aprobado, un 12 % aproximadamente. Según el acuerdo definitivo, los cambios son muy limitados respecto a la anterior PAC, aún más limitados que los que propuso el Parlamento a la hora de negociar con el Consejo Europeo: Se habla de distribución más justa de los pagos al introducir el término “agricultor activo” sin definir concretamente esta figura y dejando abierta la puerta a que grandes terratenientes reciban ayudas aun no produciendo. No se ha aceptado el techo máximo de recepción ni la disminución progresiva habiendo dejado este apartado en una pírrica reducción del 5% a los receptores que reciban más de 150.000 euros. El supuesto avance en el aspecto medioambiental (greening) es totalmente coyuntural sin apostar por una PAC realmente útil para este objetivo con la apuesta decidida por modelos de agricultura bajos en insumos y respetuosos como la agricultura ecológica. Se deja totalmente abierto, en manos de los estados, el apoyo o no a las pequeñas explotaciones. Se habla de un instrumento de estabilización de ingresos para hacer frente a la volatilidad y gestión de riesgos pero se pospone cualquier concretización hasta el 2018.

Además, tal y como hemos propuesto desde IU, la nueva PAC no contiene los siguientes aspectos: el mayor acoplamiento de las ayudas a la producción; la necesidad de establecer mecanismos públicos de intervención y regulación del mercado (almacenamiento público; limitación del beneficio entre los diferentes agentes de la cadena alimentaria; precios mínimos…); la inclusión de aspectos centrales -criterios socioeconómicos – para la percepción de ayudas, como la cantidad y calidad del empleo generado-; profundizar en la sostenibilidad y el aspecto medioambiental de manera ambiciosa y no superficial; Incluir en la PAC a los empleados agrícolas ‘jornaleros’ para poner fin a la precariedad y discriminación laboral que sufren estos trabajadores; reglamentar y trabajar para que la PAC se convierta en una herramienta destinada a la consecución de la seguridad alimentaria a través de cláusulas de protección de la producción frente a las importaciones.

Queda el último paso. Que los estados distribuyan las cantidades asignadas a las comunidades autónomas. Es importante este paso, pero más aún lo era el marco general de la reforma, que no es positivo para mejorar.

Nos va a afectar de lleno esta reforma. Por eso, nos equivocamos cuando pensamos que Europa está lejos. Está aquí, en el último rincón de cada uno de los 97 municipios de Jaén. En cada uno de los más de cien mil perceptores de ayudas de nuestra provincia. En cada una de nuestras almazaras y los hombres y mujeres que las trabajan. En cada uno de los miles de jornaleros que un año tras otro esperan echar unos jornales en la recogida de la aceituna. La nueva PAC debería mejorar las condiciones de vida de estas miles de personas e indirectamente de toda la provincia. Me temo que no será así. Habrá que seguir luchando en la perspectiva de una Unión Europea que defienda nuestros intereses y no exclusivamente la de los mercados, es decir, la de los banqueros, especuladores y grandes propietarios de las multinacionales.

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