Widgetized Section

Go to Admin » Appearance » Widgets » and move Gabfire Widget: Social into that MastheadOverlay zone

Los mercados y las pensiones, por Manuel del Pino Berenguel

Tengo un recuerdo personal que cada día que pasa me viene más y más a la cabeza. Se trata de la visión de mi padre ya con sesenta años y con serios problemas en la vista apretando a tientas los pequeños tornillos de los interruptores y enchufes mientras trabajaba en su oficio de electricista: Después de toda una vida trabajando, tenía que aguantar hasta los 65 años en esas penosas condiciones si no quería que la pequeña pensión que le iba a corresponder se le redujese considerablemente.

Eso sucedía a principios de los años setenta del pasado siglo. Más tarde, en los noventa, fui testigo de cómo algunos amigos míos, trabajadores de grandes empresas y combativos sindicalistas, se prejubilaban a su pesar con cincuenta y pocos años y eran sustituidos por trabajadores precarios de subcontratas con sueldos mucho más bajos y sin posibilidad de desarrollar la más mínima actividad sindical. La edad de jubilación, por lo menos en algunas profesiones, disminuía por la vía de los hechos en gran parte por el interés de las grandes empresas, situación que se ha mantenido hasta hoy mismo: hace solo unos días se anunciaban prejubilaciones de trabajadores con 54 o 55 años para ahorrar costes en las fusiones que están realizando las cajas de ahorros y los bancos.

Y hete aquí que de pronto, desde hace unos meses, los mercados financieros, a los que lo único que les ha interesado siempre ha sido conseguir el máximo de dinero en el menor tiempo posible, se muestran muy preocupados por la sostenibilidad a largo plazo del sistema público de pensiones de cada país y exigen a los gobiernos, so pena de hundirlos financieramente, la toma inmediata de medidas para disminuir drásticamente el gasto que puedan tener, no ahora, sino ¡dentro de 20 o 30 años!, todo ello a costa, claro está, de un importante recorte de los derechos adquiridos por los trabajadores por los pagos realizados a lo largo de toda su vida laboral.

Desde luego esa repentina preocupación y esa urgencia por solucionar, en plena crisis, lo que pueda suceder dentro de tantos años suena, excepto para los políticos y los economistas apoltronados, a cinismo y a gato encerrado. Todo hace pensar que lo que necesitan de forma urgente los mercados financieros, con la contracción del crédito que se produce en toda crisis económica, son, más bien, nuevos filones de concentración de dinero con los que poder seguir especulando para ganar más dinero. Y resulta claro que uno de ellos, al que están dirigiendo ahora toda su artillería para tratar de abrirlo después de años y años de intentarlo en balde, se encuentra en los fondos de pensiones privados.

Así, no es descartable pensar que lo que realmente preocupa a los mercados financieros respecto de la sostenibilidad de los sistemas públicos de pensiones consiste precisamente en que están siendo demasiado sostenibles. Y lo que quieren es torpedearlos y deteriorarlos lo más posible para allanar el paso a los privados. Lo mismo que se ha abierto paso a lo privado en la lotería, los aeropuertos o los servicios de empleo, al tiempo que con la reforma laboral se dejan a los trabajadores sin apenas derechos sociales y laborales, precarios y mal pagados. ¿Qué queda en España por privatizar? Tal como está el patio que se vaya preparando.

Me resulta insoportable imaginar que mi padre, y a más de uno le puede suceder a su modo, hubiera tenido que seguir apretando a tientas los pequeños tornillos de interruptores y enchufes durante dos años más. Todo para que unos cuantos puedan especular más y ganar más dinero a costa de que muchos otros trabajen más años y tengan pensiones más bajas. No me da la gana. Y espero que a ti tampoco.

Manuel del Pino Berenguel.

Secretario Provincial del PCA de Almería.

Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *