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República y regeneración democrática

Almería / 16 de Abril de 2010

Vivimos unos momentos en los que el descrédito de los políticos y el desapego de los ciudadanos hacia la política está alcanzando unos niveles alarmantes. No les faltan razones a los ciudadanos para ello. Poco a poco vamos viendo emerger la punta del iceberg de la corrupción cuasi institucionalizada que ha acompañado a ese vertiginoso crecimiento de la última década, con el amasamiento de enormes fortunas, por un lado, y con la reneralización de la precariedad y de sueldos mileuristas y la depravación del territorio y el medio ambiente, por otro. La crisis ha mostrado de un plumazo, con el paro en torno al 30% en nuestra provincia, la realidad del espejismo de ese crecimiento del que tanto han presumido las instituciones y los medios de comunicación almerienses.

Pero lo más grave, si cabe, es la distancia creciente entre los intereses de la mayoría de los ciudadanos y los intereses que efectivamente se defienden desde las instituciones, distancia que se produce por la permanencia, en la clase política dominante, de la misma lógica política y económica neoliberal de fondo que nos ha llevado a la crisis (y a la corrupción) y a que los efectos de la crisis se manifiesten de forma más acentuada en nuestra provincia. Se trata de esa lógica perversa por la que la salida de la crisis se echa sobre los hombros de aquellos que no la han provocado y que sin embargo la están sufriendo más que nadie: sobre los trabajadores y sobre los pequeños productores y comerciantes. Se dice: para salir de la crisis los grandes capitales, que buscan beneficios, tienen que acudir; la consecuencia es muy clara: hay que darle todas las facilidades, desde una reforma laboral para tener la mano de obra más barata y flexible, hasta un recorte social para que los mercados se fíen de las finanzas del estado, pasando por la eliminación de barreras a sus libres movimientos, por ejemplo impidiendo que los pequeños agricultores de Almería se pongan de acuerdo para establecer un precio mínimo que asegure al menos el costo de producción.

Esta situación da un sentido de futuro, de mucho futuro, a los actos que salpican la provincia en recuerdo de la proclamación de la II República, desde la caravana de coches de la UCR, que recorrió Almería el sábado 10 de abril, hasta el ya tradicional homenaje a los republicanos en la Puerta del Ingenio que organiza Memoria y Libertad, que este año se ha realizado el sábado 17 de abril, pasando por las ya también tradicionales comidas o cenas republicanas en Níjar, en Vícar, en El Ejido, en Rioja… Porque se hace muy clara la necesidad de una regeneración democrática que a través de la participación de los ciudadanos ponga la política al servicio de éstos y no al servicio de los intereses de los bancos y las grandes ultinacionales. Y esta regeneración encuentra su lugar natural en la instauración de una III República que recoja y profundice los derechos sociales y ciudadanos, proclamados pero nunca desarrollados, de la constitución de 1978.

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